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El secuestro de la amígdala: cuando la emoción toma el control

Diferentes funciones son realizadas por diferentes partes de su cerebro. Para entender el secuestro de la amígdala, es necesario conocer dos de estas partes.

Amígdala

La amígdala es un conjunto de células cerca de la base del cerebro. Hay dos, una en cada hemisferio o lado del cerebro. Aquí es donde se da significado a las emociones, se recuerdan y se adjuntan asociaciones y respuestas a ellas (recuerdos emocionales).

La amígdala se considera parte del sistema límbico del cerebro. Es clave para procesar emociones fuertes como el miedo y el placer.

Lucha o huida

Los primeros humanos estaban expuestos a la amenaza constante de ser asesinados o heridos por animales salvajes u otras tribus. Para mejorar las posibilidades de supervivencia, la respuesta de lucha o huida evolucionó. Es una respuesta automática al peligro físico que permite reaccionar rápidamente sin pensar.

Cuando te sientes amenazado y con miedo, la amígdala activa automáticamente la respuesta de lucha o huida enviando señales para liberar hormonas del estrés que preparan tu cuerpo para luchar o huir.

Esta respuesta se desencadena por emociones como el miedo, la ansiedad, la agresión y la ira.

Lóbulos frontales

Los lóbulos frontales son las dos grandes áreas situadas en la parte delantera del cerebro. Son parte de la corteza cerebral, que es un sistema cerebral más nuevo, racional y avanzado. Aquí es donde se produce el pensamiento, el razonamiento, la toma de decisiones y la planificación.

Los lóbulos frontales te permiten procesar y pensar en tus emociones. A continuación, puede gestionar estas emociones y determinar una respuesta lógica. A diferencia de la respuesta automática de la amígdala, la respuesta al miedo de sus lóbulos frontales es controlada conscientemente por usted.

Cuando sientes que hay un peligro, tu amígdala quiere activar automáticamente la respuesta de lucha o huida de forma inmediata. Sin embargo, al mismo tiempo, sus lóbulos frontales están procesando la información para determinar si el peligro está realmente presente y la respuesta más lógica al mismo.

Cuando la amenaza es leve o moderada, los lóbulos frontales anulan a la amígdala, y usted responde de la manera más racional y apropiada. Sin embargo, cuando la amenaza es fuerte, la amígdala actúa rápidamente. Puede dominar a los lóbulos frontales, desencadenando automáticamente la respuesta de lucha o huida.

La respuesta de lucha o huida era apropiada para los primeros humanos debido a las amenazas de daño físico. Hoy en día, hay muchas menos amenazas físicas, pero hay muchas amenazas psicológicas causadas por las presiones y el estrés de la vida moderna.

Cuando el estrés te hace sentir una fuerte ira, agresión o miedo, se activa la respuesta de lucha o huida. A menudo da lugar a una reacción exagerada repentina, ilógica e irracional ante la situación. Incluso puede lamentar su reacción más tarde.

Un psicólogo llamado Daniel Goleman llamó a esta reacción exagerada al estrés «secuestro de la amígdala» en su libro de 1995, «Inteligencia emocional: Why It Can Matter More Than IQ» (Inteligencia emocional: por qué puede ser más importante que el coeficiente intelectual). La amígdala desactiva los lóbulos frontales y activa la respuesta de lucha o huida.

Sin los lóbulos frontales, no puedes pensar con claridad, tomar decisiones racionales ni controlar tus respuestas. El control ha sido «secuestrado» por la amígdala.

Goleman también popularizó el concepto de inteligencia emocional (IE) y su uso para ayudar a gestionar sus emociones y guiar su comportamiento y pensamiento. La IE se refiere a reconocer, comprender y gestionar las emociones y a reconocer, comprender e influir en las de otras personas.

Puedes mejorar tu IE con la práctica regular de controlar tus emociones y mantener la calma cuando te abruman. Para ello, primero debe ser consciente de sus emociones y de los sentimientos de los demás.

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