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El tamaño del nódulo tiroideo predice el riesgo de carcinoma folicular

Jennifer Sipos, MD

El reciente estudio retrospectivo de Kamran et al aclara varias cuestiones controvertidas en el manejo de pacientes con nódulos tiroideos. Los autores examinaron cuidadosamente su experiencia con una cohorte muy grande de pacientes. De hecho, este estudio representa una de las mayores series publicadas en este campo. Los resultados revelan que existe un mayor riesgo de malignidad en los nódulos que miden más de 2 cm en comparación con los que miden menos de este umbral. Además, el riesgo de cáncer no aumenta progresivamente con el aumento del tamaño del nódulo. Este es un dato importante para el clínico a la hora de decidir qué nódulos requieren una PAAF. Este estudio sugiere que, en pacientes con múltiples nódulos, puede ser necesario prestar atención preferente a las lesiones que miden más de 2 cm sobre las más pequeñas para aumentar la probabilidad de identificar la malignidad. Al mismo tiempo, mantiene nuestra práctica actual de seleccionar los nódulos a aspirar en función de las características ecográficas que conciernen a la malignidad, en lugar del tamaño únicamente, ya que la probabilidad de malignidad no es mayor en un nódulo de 4 cm que en uno de 2 cm.

Además, los autores encontraron que no parece haber un mayor riesgo de resultados falsos negativos de la PAAF en los nódulos más grandes. Durante años, muchos médicos han defendido la extirpación de los nódulos benignos de más de 4 cm basándose en la preocupación de que se pierda un diagnóstico de malignidad. Este estudio descubrió que las tasas de FNA falsas negativas eran extremadamente bajas en nódulos de todos los tamaños, oscilando entre el 0,7% y el 1,5%. La decisión de proceder a la cirugía en pacientes con nódulos tan grandes puede estar basada en preocupaciones cosméticas o de compresión más que en el miedo a perder la malignidad.

Es importante señalar algunas limitaciones del estudio. Estos resultados se basan en la experiencia de un centro académico con un nivel muy alto de experiencia en el tratamiento de pacientes con nódulos tiroideos. Los clínicos, radiólogos y patólogos de este centro están entre los mejores en este campo y sus habilidades interpretativas colectivas con la ecografía y la FNA pueden no trasladarse a todos los centros que ven a estos pacientes. Otra limitación de este estudio es el diseño retrospectivo. Por último, los autores admiten que la mayoría de los nódulos benignos no se sometieron a una nueva PAAF o a una resección quirúrgica y que esto es una posible limitación del estudio. Si bien esto es, de hecho, una limitación del estudio, también se considera el estándar de atención para simplemente observar los nódulos citológicamente benignos. La repetición de la aspiración se reserva para los nódulos con características o crecimiento sospechosos. Del mismo modo, la extirpación quirúrgica de un nódulo benigno sólo suele realizarse en caso de preferencia del paciente o de efecto de masa. A pesar de las limitaciones mencionadas, este es un estudio poderoso que sin duda tendrá un impacto en el cuidado de los pacientes y avanza nuestra comprensión de la biología de los nódulos tiroideos.

Jennifer Sipos, MD
Profesora Asociada de Medicina
División de Endocrinología y Metabolismo
La Universidad Estatal de Ohio

Divulgaciones: Sipos informa que no hay revelaciones financieras relevantes.

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